SITUACION DEL TRABAJADOR POR CUENTA PROPIA Y MICROEMPRESA EN CHILE.
Chile, se presenta como un país consolidado económicamente, hecho que lo convierte en un punto muy atractivo para inversionistas extranjeros. En el último tiempo, se han instalado en Chile una gran cantidad de empresas pertenecientes a capitales extranjeros, las que utilizando tecnologías avanzadas y modernas técnicas administrativas son altamente eficientes. Este suceso ha provocado que las microempresas chilenas se vean obligadas a adquirir nuevas tecnologías y capacitarse administrativamente para mejorar su eficiencia y poder satisfacer las necesidades de un mercado en constante cambio.
Las empresas de menor tamaño son flexibles para adaptarse a cambios en los mercados; y destacan por su capacidad de generar empleos y un nivel de ingresos básico. Ello se demuestra por el porcentaje de los empleos que de ella dependen en relación con la fuerza de trabajo total y porque las estadísticas indican que entre las familias vinculadas el nivel de pobreza es inferior a la media nacional.
Pese a su número y a su nivel de empleo, en conjunto no alcanzan a generar el 13% de las ventas totales del país y participan muy marginalmente en las exportaciones, dejando de manifiesto cierto rezago productivo y tecnológico. Los empleos que generan son precarios y remunerados modestamente acorde con la productividad que muestran. Además, se manejan en un ambiente de elevada de informalidad y acceden a créditos excesivamente más caros que el resto de las empresas. En todo el mundo operan tasas de interés superiores para las empresas más pequeñas, pero en Chile esa situación es prácticamente abusiva. Por otra parte, poseen una baja cultura de agremiación, los gremios tampoco cumplen la función de servicios a sus asociados que desempeñan en Europa, y su acceso a la capacitación y la tecnología es bajo. Los enormes desafíos que deben encarar las microempresas son algunos de los anteriores nombrados.
Considerando las oportunidades y dificultades de este segmento productivo, los gobiernos democráticos han desplegado importantes esfuerzos para fomentar el desarrollo de las empresas de menor tamaño. Entre los avances destacan los aumentos del presupuesto para fomento y capacitación, los apoyos para acceder a crédito y las modificaciones legales que favorecen a las empresas más pequeñas.
Si bien en Chile, se han establecido innumerables empresas extranjeras, la microempresa chilena genera un importante porcentaje del empleo nacional y continúa siendo una de las principales fuentes de desarrollo económico y social para el país. Por esto el Estado, por intermedio de entidades como la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), el Fondo Solidario e Inversión Social (FOSIS), el Servicio de Cooperación Técnica (SERCOTEC), el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE) y el Banco Estado de Chile (BECH), han creado una serie de programas tendientes a fomentar, desarrollar y financiar a la microempresa.
La microempresa y el trabajador por cuenta propia en suma integran mayor porcentaje de empleo que la gran empresa, pero esta al mismo tiempo esta muy lejos de estar a la altura de empresas bien constituidas, en comparación a la mediana y gran empresa.
Así están aportan mayor empleo, pero no mayor ingreso. También se encuentran en precariedad de legislación y de accesos a créditos. Los cuales, según políticas de fomento han sido estimula-dos en el último tiempo.
Existe la convicción oficialista que este tipo de sociedades son las que pueden hacer crecer los sistemas locales, las micro economías podrían ser estimuladas con mayor inversión local. Es por tal, que poco a poco, en conjunto con la misma sociedad civil se ha buscado la mejora y el crecimiento de estos focos productivos.
Definiciones:
En Chile, el concepto de microempresa que identifica a una unidad económica de pequeña escala se instala como tal, y de manera extendida, en la década del noventa. Sin embargo, este no es un sujeto económico nuevo, con anterioridad ya se le había identificado bajo una variada denominación, entre las que se cuentan: Talleres Artesanales, Organización Económica Popular, Trabajo por Cuenta Propia, Trabajo Independiente, Economía Popular Pequeños Emprendimientos, Estrategias de Sobrevivencia, Economía de Subsistencia, Pequeña Producción, Trabajo Marginal, etc. Estas son utilizadas indistintamente por el mundo académico y el Estado, aunque este último en menor grado, y fundamentalmente por el mundo no gubernamental para sus acciones de intervención social.
Esta diversidad nominativa no es casual ya que cada una de ellas enfatizaba y caracterizaba un aspecto específico de este sujeto económico con el interés de proyectarlo en una cierta dirección económica y visión ideológica.
No obstante, por largo tiempo la conceptualización más ampliamente utilizada para aludir a este segmento de la economía, que proviene efectivamente de la Economía, es la de Sector Informal[i]. Sobre este, Victor Tokman (1993) distinguiría los siguientes elementos[ii]:
- Es una unidad de pequeña escala.
- Usa tecnologías simples.
- Tiene escaso requerimiento de capital.
- Hay poca división del trabajo y de la propiedad de los medios de producción.
- Operan al margen del marco institucional, sin permiso y sin protección legal de los trabajadores.
Estas distinciones caracterizarían, en buena medida, al sector económico que hoy conocemos como microempresa y TCP.
Es interesante señalar que el concepto de microempresa, para denotar al sector de la economía conocido como sector informal[iii], llega a comienzo de los noventas promocionado e impulsado fundamentalmente por la cooperación internacional e influída por el cambio del escenario socio-político. En la década anterior, ésta había concentrado sus esfuerzos en apoyar una intervención de carácter más bien política, pero en la década siguiente gran parte de la cooperación se retira manteniéndose sólo aquella cuyo actuar se orientaba al financiamiento de programas de promoción socio-económica, con la característica relevante de operar en una importante relación con el aparato estatal.
Paralelamente, diversas agencias de desarrollo internacionales ya se encontraban con avances conceptuales sobre este sector. A finales de los años ochenta, el Banco Mundial junto al Banco Interamericano de Desarrollo y la Agencia para el Desarrollo Internacional, destacarían el hecho de que en la mayor parte de los países, millones de iniciativas microscópicas, no solo contenían rasgos empresariales (aunque micro) sino que también participaban del sector no estructurado de la economía. Sobre la base de este diagnóstico, se coincidió en asimilar a la microempresa al sector informal[iv]. La importante presencia de estos agentes como financistas de programas gubernamentales, junto al debilitamiento del mundo no gubernamental que trabajaba con definiciones alternativas, podría ser considerada el punto de inicio de su incorporación conceptual en las políticas públicas de Chile.
De esta manera, la microempresa, en términos generales, se definió como una pequeña unidad económica generadora de ingresos, caracterizada por utilizar escaso capital, emplear pocos trabajadores y valerse principalmente de trabajadores familiares no remunerados. El microempresario, además, se caracterizaría por extraer de esta unidad su ingreso principal.
Mideplan asume el concepto entendiéndola como aquella unidad económica "...caracterizada por la producción de bienes o servicios a pequeña escala, con escasez de capital y con tecnologías relativamente precarias, ampliamente difundidas e intensivas en mano de obra".[v]
En efecto, en 1994, con el objeto de proponer reformas legales y medidas tendientes a facilitar la formalización de las microempresas, Mideplan propone una estratificación de ellas sobre la base de combinar tres criterios: el número de trabajadores, el monto de capital y el nivel de ventas. Sin embargo, ambas siguen asumiéndose como microempresas. Posteriormente, ahora en función de los diferentes programas que componían el quehacer de Fosis, se definen dos categorías de microempresas una para su programa de capacitación y asesoría; y el otro para su programa de asistencia crediticia que no difieren mayormente de la definición anterior usada por Mideplan.
Finalmente la definición de microempresa más ampliamente utilizada hoy, al menos en términos operacionales, es la de una unidad económica con un máximo de 10 ocupados (incluyendo al dueño), con ventas anuales inferiores a 2.400 UF y bienes de capital inferiores a 500 UF. Esta, entonces, es la se utilizará para esta revisión.
Resumen:
Definición de microempresa utilizada por el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS)
Esta definición considera como microempresa a aquellas empresas que:
Tienen un máximo nueve empleados en total, tanto remunera-dos como no remunerados, incluyendo al propio microempresario y a los familiares que trabajen con él (para el caso de los programas de capacitación y asesoría, el umbral de número de empleados se disminuye a siete).
En promedio una microempresa tienen ventas mensuales menores a UF 200 (para el caso de los programas de capacitación y asesoría, el umbral de ventas mensuales se disminuye a UF 150). 2400 UF anuales.
Tienen activos fijos menores a UF 500.
Definición de microempresa utilizada por el Ministerio de Planificación MIDEPLAN) en base a la encuesta CASEN.
Esta definición considera microempresa a aquella empresa que:
Es unipersonal (trabajadores por cuenta propia), o tienen un máximo nueve empleados incluido el microempresario (el umbral de número de empleados se disminuye a cinco para el caso de los sectores Comercio, Servicios, Transporte, y Almacenamiento).
El trabajador por cuenta propia, dueño de la empresa, o microempresario tiene como máximo una educación técnica o superior incompleta.
La microempresa no pertenece a los oficios de: clero, artistas, deportistas, ni servicio doméstico.
Adicionalmente, esta definición identifica al subconjunto de microempresas urbanas, mediante la exclusión de las ramas de actividad económica de agricultura, pesca y minería[vi].
DEFINICION DE TRABAJADOR POR CUENTA PROPIA:
Es la persona que trabaja en forma independiente, sin ocupar personal remunerado y que explota su propio negocio. Puede trabajar solo o asociado y puede ayuda de familiares a los que emplean sin pago en dinero[vii].
CONTRIBUCION A LA ECONOMIA Y EL EMPLEO.
La microempresa y el trabajador por cuenta propia, han significado un aporte para la creación de empleo, pero no así para el producto nacional, ya que estas en su total facturan mucho menos que las grandes empresas. Esto ha sido constante no tan solo en los últimos diez años, sino desde fines de los ochentas, donde comienza un nuevo fomento para el sector.
Las políticas fiscales han, en la última década, fomentado, poco a poco el crecimiento y el acceso a crédito.
Por sus características este sector se desempeña en diversos sectores, y en el ultimo tiempo, ha visto una explosión y diferenciación por genero, además de condiciones geográficas o etarias.
A estos se le han llamado emprendedores, los que sueñan con su gran empresa y que logran dar empleo a su familia entera.
Su contribución es local, y directa, beneficia a su población de vecinos. Su estructura es simple y permite la flexibilidad.
Ha denotado una gran resistencia a cambios y depresiones económicas.
Aun así, y como ya lo hemos nombrado, y lo nombraremos en las paginas siguientes, no ha logrado mayor impacto en el producto nacional, por lo cual el ejecutivo, en un principio y hasta ahora, no ha logrado grandes modificaciones a favor de estas, ya que para el sector privado no son de gran importancia ni influencia.
Las empresas de menor tamaño representan más del 97% de todas las unidades productivas legalmente constituidas en el país y emplean alrededor del 55% de los trabajadores chilenos. Se encuentran en todos los sectores productivos y presentan una distribución regional mucho menos concentrada en la Región
Metropolitana que las empresas medianas y grandes. Son empresas cuyo desarrollo contribuye al crecimiento y la equidad, que se adaptan más rápidamente a los cambios del mercado y que son buenos clientes del sector financiero.
En el país funcionan más de 1.200.000 empresas formales e informales. De estas cerca del 55% son formales, las que interesan en esta sección ya que solo se toman en cuenta como empresas aquellas que tengan inicio de alguna actividad en SII.
Las microempresas y en este contexto, incluido el trabajador por cuenta propia que realizo actividades para el año 2001 representaban el 83% aproximado. Se estima usar cifras de distintas fechas, iniciando del 2000 en adelante ya que estas no han sufrido grandes variaciones para el sector microempresario. Es claro que con los problemas de la actual crisis económica estas cifras tenderán a cambiar, pero en coherencia a lo anterior se estima pertinente determinar año de fin 2008, hasta el segundo trimestre. La explosión de crecimiento de las microempresas se da en los años 90 y un marcado auge en los año 1994 al 2001con un 22.87%.
Es de gran importancia notar que entre los años 1998 y 1999 cuando la economía chilena se encontraba en una delicada situación el número total de empresas de todos los tamaños disminuyo a excepción de las microempresas, lo que muestra que ellas son un colchón amortiguador del desempleo nacional en los periodos de crisis.
APORTE A LA GENERACION DE EMPLEO.
Hoy en día, el sector cumple un rol importante en la generación de empleo y desarrollo económico del país. En los años noventa generó casi un tercio de los nuevos puestos de trabajo que se crearon en el sector no agrícola, y el grupo de empleadores de la microempresa lideró el crecimiento de la ocupación en el ámbito nacional. No obstante lo anterior, no es considerado un grupo relevante en la formulación de las políticas económicas.
En la microempresa subsisten problemas de rentabilidad, sustentabilidad y competitividad, lo que incide en la calidad del empleo que genera. Su contribución al producto nacional es baja - su aporte a las ventas totales de las empresas en 1997 se estima en poco más del 4 por ciento-, aunque ha crecido a un ritmo similar al de las empresas pequeñas y medianas (alrededor de un 10 por ciento entre 1994 y 1998). Este crecimiento ha sido, a su vez, significativamente menor que el logrado por las empresas grandes (20 por ciento), en las cuales recae la mayor parte de los beneficios impositivos y de política macroeconómica, ya que se les considera acto-res fundamentales. De esta forma, el sector enfrenta hoy día el desafío de mantener un importante ritmo de creación de empleo y, al mismo tiempo, aprovechar el espacio que ha generado la nueva organización de la producción a las unidades de menor tamaño - más flexibles y adaptables a los cambios de mercado- para mejorar sus niveles de productividad.
En nuestro país, la relación entre crecimiento económico y creación de empleo se ha deteriora-do, y en la actualidad se vive un período de recuperación económica con alto desempleo. La evolución del desempleo en Chile muestra que la economía no está generando los puestos de trabajo que solía crear en situaciones de expansión de la actividad, debido a que la elasticidad de la fase recesiva es mayor que en la fase expansiva. La desocupación se ha mantenido alta, incluso frente a la reactivación económica y a pesar de que el ritmo de incorporación de personas al mercado laboral ha disminuido, debido al retiro del mercado de trabajo de personas desalentadas de encontrar algún espacio en él
La microempresa genera un altísimo porcentaje de empleo, con un 90% total de las empresas, logra un 49% acumulado de empleo, esto quiere decir entre trabajador por cuenta propia y microempresa, los cuales se reparten en los siguientes porcentajes:
TCP: 26 %
MICRO: 23%
(Según encuesta casen 2003).
Por parte del trabajador por cuenta propia ha aumentado en gran medida en los últimos diez años, es mas su explosión comienza, al parecer, cuando las crisis son mayores, cuando el nivel de ingreso disminuye y se busca una alternativa para aumentar los ingresos familiares, ya sea de formal o informalmente.
En el año 1993 existían aproximadamente 1.195.000 y para el año 2003 1.428.000. Incluso para el año 2005 1.434.000.
Para la microempresa la cantidad de trabajadores era 478.277 y ascendió a 1.075.392.
A estas cifras es importante distinguir entre el trabajador con contrato legal, o formal, y el informal, 43% de estos no tiene contratos, sufriendo todas las consecuencias, las cuales se detallaran mas adelante.
El nuevo escenario productivo mundial ha modificado las formas de organización de la producción, fragmentándola en múltiples unidades de menor tamaño, que son capaces de responder con mayor flexibilidad y prontitud a cambios en los requerimientos del mercado. El extendido fenómeno de externaliza ión de funciones y de partes del proceso productivo desde las empresas de mayor tamaño, ofrece por primera vez a la microempresa la oportunidad de vincularse a sectores más dinámicos y formar parte de la cadena productiva. En este marco, se considera con más fuerza que antes la idea de que el sector puede dejar de ser un área marginal para convertirse en un agente de desarrollo, que contribuye al crecimiento económico.
NIVEL DE REMUNERACIONES:
En relación a la cantidad de participación que estas tienen con la esfera económica, su ingreso, el cual se deduce, en la mayoría de las veces en las remuneraciones y tan solo una mínima parte al ahorro, distinguiéndola de gran manera con la media, gran o macro empresa, que destinan gran parte a la inversión para el crecimiento.
El TCP y la Microempresa, a pesar de su crecimiento no lo-gran desarrollar un foco importante de expansión económica, razones diversas conllevan a esto, pero una de las mas importantes es la imposibilidad de competencia.
El trabajador por cuenta propia:
- Mínimo: 559
- Máximo: 16.867.424
- Media: 357.767
La gran mayoría de los TCP obtiene remuneraciones entre la media y el mínimo.
Microempresa:
Patrón:
- Mínimo: 3.294
- Máximo: 79.961.952
- Media: 1.754.484
Empleado asalariado:
- Mínimo: 125
- Máximo: 55.512.000
- Media: 277.757[viii]
(CASEN 2003) [ix]
ACCESO A CREDITO[x]:
Respecto del crédito, su importancia radica en el hecho que las micrompresas de la misma forma en que deben procurarse recursos materiales, tecnológicos y humanos, se deben hacer de recursos financieros, siendo estos últimos, un recurso escaso y fundamental para crecer[xi]. En referencia a la importancia del crédito para la actividad del sector microempresarial, Roberto Gillet, señalaría que:[xii]
"El crédito es de especial relevancia para todo tipo de empresa porque dinamiza su operación al independizar sus flujos normales de corto plazo, para adecuarlos en términos del mediano, y eventualmente, del largo plazo. Ello le permite implementar inversiones y poner en práctica o realizar nuevos negocios [...]. En el caso particular de la microempresa, que funciona en condiciones de gran escasez de recursos de todo tipo, también tiene una importancia para producir un funcionamiento por sobre la subsistencia o pasar a niveles mayores de crecimiento en respuesta a sus potencialidades".
Según Denis Sulmont[xiii], los recursos financieros en la microempresa pueden provenir de tres fuentes distintas: i) el ahorro propio y la reinversión; ii) el crédito en el mercado financiero; y iii) el acceso a créditos subvencionados proporcionados por instituciones de apoyo.[xiv]
Sin embargo, en Chile las microempresas en su mayoría no han contado con gran acceso a crédito bajo ninguna de estas modalidades debido, fundamentalmente, a los requisitos exigidos por los distintos operadores crediticios, los que en su conjunto constituyen una de las primeras barreras de acceso para la microempresa.
La presencia de una política crediticia desajustada de la realidad del sector, tampoco ha contribuido a que esta forma de financiamiento se convierta en un mecanismo de apoyo eficaz que permita dinamizar su operación, innovar tecnológicamente y/o potenciar su desarrollo. Desde otro ángulo, el crédito que les conceden sus proveedores, en general es muy restrictivo y limitado ya que generalmente los microempresarios no son percibidos como clientes importantes y menos como un aliado estratégico. Existe, por el contrario, dentro de la actitud de estos una desconfianza hacia el microempresario como sujeto de crédito, fundamentalmente, por los bajos montos que involucra y por el riesgo de incumplimiento en los pagos.
Otro elemento adicional es que sus clientes -particularmente de aquellos con los que actúan como proveedores- lejos de concederles anticipos, los sujetan a plazos de pagos que afectan su liquidez. Así obtienen de ellos un crédito que restringe sus flujos de caja y complica su capacidad de afrontar sus compromisos inmediatos, situación que cada día pareciera ir instalándose como una práctica habitual en el mundo empresarial, respecto de la cual el sector microempresarial, caracterizado por sus bajos niveles de asociatividad y representatividad gremial, carece de mayor capacidad de negociación.
No obstante este escenario, las microempresas vieron al crédito, en la década pasada, como su principal alternativa de financiamiento externo a pesar de las restricciones que éste pudiera haber presentado[xv]. Si bien el acceso crediticio puede no haber constituido siempre el principal problema que debieron enfrentar como sector, éste sin duda fue un problema real siendo la raíz de éste la imposibilidad de ofrecer garantías que permitieran su acceso al mercado financiero formal y de acceder, ser sujeto de tasas de interés más altas[xvi]. Sin embargo, la dificultad mayor fue la ausencia de un tratamiento comercial diferenciado hacia el sector de parte de los distintos operadores de crédito. Adicionalmente, la mayoría de ellos se caracterizan por operar con una política de crédito escalonado, esto es, en una "sucesión de créditos que se otorgan en valores ascendentes, de acuerdo a los cumplimientos y necesidades, con características particulares para cada cliente, en términos del período de cancelación" (Gillet,1993) que se traducía en un costo para el microempresario ya que usualmente el primer crédito correspondía a uno de un monto muy bajo que frecuentemente era insuficiente para los propósitos que motivaron su solicitud.
La falta de adecuación en el trabajo con microempresas de parte de las instituciones crediticias, particularmente de las mas convencionales, es reconocido en distintos momentos. Tomando como ejemplo la relativamente reciente incursión bancaria hacia el sector (en Chile aproximadamente diez años) en un documento de trabajo del PET, se dice[xvii]:
"Históricamente...es conveniente tener en cuenta que la banca privada ha tenido una lógica del funcionamiento bastante diferente al trabajo que se requiere para atender a las pequeñas unidades productivas. En este sentido, es necesario una suerte de aprendizaje que posibilite comprender los tiempos y lógicas de estos nuevos clientes: las microempresas"
Una idea que podría resumir la actitud de las entidades crediticias hacia el sector microempresarial a fines de la década de los ochenta y comienzos de los noventa, particularmente de Bancos y Sociedades Financieras, y también por las Cooperativas de Ahorro y Crédito, aunque estas últimas más por desconocimiento que por desinterés, es que lo habrían asumido como un cliente altamente riesgoso y no como una oportunidad de negocios viable o que ameritara una incursión institucional[xviii]. De acuerdo a éstas, el riesgo no sólo estaría relacionado con el tamaño reducido de la actividad económica o de la precariedad del negocio, sino que también con "las falencias gerenciales de sus dueños"[xix]. Por ello los operadores crediticios no sólo se encontrarían asumiendo una cartera con altos índices de riesgo (morosidad y castigo), sino que el mal manejo de su negocio por parte de los microempresarios expondría a la microempresa al sobreendeudamiento y a su cierre. Este extendido prejuicio se presentaba aun cuando un conjunto de instituciones, fundamentalmente ONGs, ya mostraban experiencias viables en la atención al sector, las que incluían, justamente, unidades económicas precarias. Posteriormente, una importante parte de esta experiencia, y de sus clientes, fue efectivamente traspasada a instituciones crediticias más convencionales y consolidadas (bancos) inaugurando una nueva etapa para la relación microempresa y crédito. A propósito de ello Jennifer McDonal expresó:
"La idea de que es más costoso y aventurado prestar dinero a los clientes de bajos ingresos que a los clientes tradicionales del sector formal, es un concepto muy arraigado que en el pasado mantuvo a raya a las instituciones financieras. Pero el desempeño visiblemente exitoso de instituciones como el Bank Rakyat Indonesia y el Bancosol de Bolivia ha demostrado que no es así. Lo cierto es que se puede ganar dinero ofreciendo servicios innovadores que se adecuen a las necesidades de esos clientes no tradicionales"[xx]
Es así que, a pesar de las ideas que caracterizaron la relación crédito-microempresa en el pasado, hoy se cuenta con la presencia de un conjunto de instituciones que se han abierto a la definición de una política crediticia especializada hacia el sector microempresarial. Entre las más importantes están la Banca, con la presencia de BancoEstado y su filial BanEstado Microempresa, Banco del Desarrollo y su filial Bandesarrollo Microempresa, y el Banco Santander por medio de su división de créditos de consumo Banefe. Tambien están las Cooperativas de Ahorro y Crédito, donde sobresalen Credicoop y Coocretal; y diversas ONGs entre las que se cuentan: Cecades, Finam, Fundación Ayuda y Esperanza, Fundación Contigo, Funda, Sointral, Fundación TPH (Santiago, Atacama y Concepción), Indes, Ocac y Propesa.
El Crédito a la Microempresa y los Operadores Crediticios Hoy.
Algunas de las conclusiones del estudio "Microempresa, Informalidad y Crédito" permiten caracterizar el actual momento vivido por la microempresa y el crédito. Estas se presentan de manera consolidada y resumida:
En la última década se amplía el acceso al crédito a la microempresa desde una estimación que va de un 5% a un 20%. Sin embargo, la cobertura podría ser menor en función del número de operaciones que constituyeron segundo y terceros créditos con lo cual la estimación podría ser menor. A pesar de este aumento, sigue existiendo una demanda mayor residual y no manifiesta sin acceso a crédito.
Se estructura un mercado de crédito con operadores bastante diferenciados. En efecto hoy se observa que la microempresa, en términos genéricos, puede acceder al menos a tres tipos de operadores crediticios: la Banca, las Cooperativas de Ahorro y Créditos; y las ONGs crediticias. Sin embargo , la oferta aún es baja, sólo el 11% de los bancos tienen un servicio especializado y sólo un 3% de las cooperativas lo han implementado.
El mercado del Crédito a la microempresa tiende a conformarse como un oligopolio. Siendo este un mercado en que las economías de escalas resultan muy relevantes para la sustentabilidad de la operación, no resulta extraño que se esté registrando una acelerada tendencia a la concentración por parte de los mayores operadores, en particular por BanEstado Microempresa a partir de 1998.
Las instituciones de apoyo han Jugado un papel modelador del sistema. El Estado ha jugado un rol central en este proceso de ampliación crediticia. El Fosis, a través de su Programa de Asistencia Crediticia ha sido el principal canal de fomento crediticio a la microempresa, y BancoEstado se ha afirmado como el mayor operador.
El sujeto de crédito es una persona individual, adulta, vinculado al comercio y con una relativa tendencia a concentrarse en la mujer. Hay resistencia a operar con créditos grupales (o solidarios) de parte de los operadores así como a atender a microempresarios jóvenes. En otro ámbito la composición de las carteras tienden a replicar la realidad de la microempresa a nivel nacional que se compone principalmente por unidades vinculadas a los rubros de comercio y servicio en un 70%. Como característica particular, las microempresas en manos de mujeres son levemente más del 50% de los clientes en la composición de créditos microempresariales en Chile.
Una limitación estructural para el desarrollo de la actividad crediticia con el sector microempresarial es su profundo desconocimiento. Las políticas crediticias de las instituciones que operan con la microempresa urbana han observado un proceso de ajuste y precisión, dificultado básicamente por las limitaciones que se tienen en el conocimiento del sector.
No estando dedicadas a la investigación económico-social ni contando con departamentos de estudio muy desarrollados, las instituciones crediticias que operan con la microempresa urbana no han podido, en general, apropiarse plenamente de la realidad de sus propios clientes, más allá de los registros básicos que han desarrollado para los efectos de sus evaluaciones de riesgo y de algunos otros aspectos laterales.
Considerando las oportunidades y dificultades de este segmento productivo, los gobiernos democráticos han desplegado importantes esfuerzos para fomentar el desarrollo de las empresas de menor tamaño. Entre los avances destacan los aumentos del presupuesto para fomento y capacitación, los apoyos para acceder a crédito y las modificaciones legales que favorecen a las empresas mas pequeñas.
El gobierno, en los últimos 18 años, ha impulsado creciente-mente iniciativas e instituciones que fomenten la producción local menor, estas instituciones como CORFO, SERCOTEC, FOSIS, y otras instituciones financieras privadas como cajas de compensación, cooperativas y bancos.
Creando planes como capital semilla o CAP que consisten en aportes o créditos de fácil acceso para emprendedores empresarios. CORFO ha focalizado su atención a emprendedores en innovación, creando beneficios o créditos especiales.
CAP:
El Programa de Acceso al Crédito de SERCOTEC busca incentivar a los bancos, cooperativas y otras instituciones para que otorguen créditos con sus propios recursos a microempresarios sin historial bancario.
El incentivo consiste en el pago de un subsidio a las instituciones financieras por cada crédito otorgado y desembolsado. En 2003, por cada peso de subsidio que aportó SERCOTEC, los bancos prestaron 16 pesos a sus clientes.
Como los recursos son aportados por los bancos, ellos asumen el riesgo de cada operación.
CORFO:
Crédito CORFO Microempresa
Crédito que financia inversiones y capital de trabajo de micro y pequeños empresarios. Se otorga a través de instituciones financieras no bancarias con recursos de CORFO.
Financia: Inversiones y capital de trabajo que realicen pequeños empresarios y micro y pequeñas empresas. No financia la compra de terrenos o proyectos inmobiliarios, inversiones en tecnologías contaminantes y el pago de impuestos.
FOSIS:
Financia planes, programas, proyectos y actividades especia-les de desarrollo que contribuyen a la superación de la pobreza en el país. La intervención del FO-SIS apunta a resolver problemas de ingreso, entre otros.
PREVISION Y ACCESO A LA SALUD.
Una parte significativa de la falta de cobertura de pensiones en Chile es explicada por la baja proporción de trabajadores independientes que cotizan en este programa. De acuerdo con la Encuesta Casen 2003, un total de 1.447.945 de trabajadores lo hacen en esta categoría ocupacional y tan solo el 24% declara realizar cotizaciones.
Existe, sin embargo, una importante discrepancia entre las estadísticas provenientes de en-cuestas a hogares y aquellas que surgen de registros administrativos.
Por ejemplo, de acuerdo con los datos provenientes del boletín estadístico de la Superintendencia de AFP, en el 2003 existían sólo 194.000 independientes afiliados al Sistema de Pensiones de Capitalización Individual, de los cuales 65.000 realizaban cotizaciones, es decir, un 4.5%.1 Una de las principales razones que explica esta baja cobertura consiste en que esta categoría ocupacional, que incluye a empleadores y cuenta propia, no cuenta con la obligatoriedad para cotizar.
Para poder tomar medidas de política con respecto a la cobertura previsional de los independientes, es necesario caracterizar este grupo de trabajadores en un aspecto estático, es decir, quiénes conforman el grupo de trabajadores independientes en la actualidad, y en un aspecto dinámico, es decir, a través del comportamiento que han tenido estos trabajadores a lo largo de su vida laboral.
Cifras:
No cotiza.
ECP:
- 81,76
Microempresa:
Empleador.
- 52%
Empleado.
- 40,11%
Esta baja cotización se debe en parte, por la inseguridad e inestabilidad en el rubro, pero así también a la resistencia de una legislación más dura y estricta con estos trabajadores.
Sistema de salud.
En el sistema publico, a este tipo de trabajador se le llama cuello de botella, ya que ellos por lo general no se encuentran afilia-dos, y son parte de los indigentes, a pesar de percibir ingresos.
En cuanto al empleador en la Microempresa la gran parte porcentual se encuentra en isapres privadas. Esto trae como consecuencia un gasto excesivo y recursos mal utilizados, aunque las legislaciones no permiten un cambio o mayor fiscalización.
Esta constante se ha mantenido en el tiempo, ya que el ejecutivo, como lo hemos nombrado, no ha considerado todos los aspectos de estos agentes económicos.
Esta afirmación cobra gran relevancia considerando que de los más de 1.650.000 trabajadores por cuenta propia y empresarios, sólo 223.000 realizan aportes a salud en FONASA o ISAPRES. Esto implica que existen más de 1.400.000 chilenos, pertenecientes a la fuerza laboral, que perciben ingresos por la actividad productiva que desarrollan, pero que no están protegidos por un seguro de salud, o bien, reciben protección de FONASA a través de la certificación como carentes de recursos
CONCLUSIONES:
- La Micro y los TCP aportan más del 43% del Empleo Total. En la Micro y los TCP sobreviven sectores indigentes y pobres. Focalizar en ellos permite incrementar y mejorar el empleo y contribuir a la superación de la indigencia y la pobreza.
- Desde el año 1990 a la fecha la población ocupada como Micro-empresario, empleado y Trabajador por Cuenta Propia ha crecido sustancialmente y se estima que un alto porcentaje de ese crecimiento se origina en la expulsión de mano de Obra desde el Estado y la Gran y Mediana empresa
- En estos segmentos se concentran las personas sin previsión, sin contrato legal de trabajo y sin cobertura de salud. Por lo cual focalizar en ellos permite mejorar la calidad del trabajo y la inclusión a la protección de la vejez y la salud.
- La diversidad de los actores de estos segmentos de la población exige promover estrategias di-versificadas según género, edad, grado de formalización, rubro, etc.
- Los TCP es la primera categoría ocupacional que parece aumentar en importancia en la fuerza de trabajo cuando la tasa de des-ocupación aumenta
- Los TCP representan un volumen mucho mayor de unidades productivas que los microempresarios Microempresas y TCP concentran aproximadamente el 50% de la fuerza de trabajo Los TCP presentan un perfil educativo mucho mas bajo que los microempresarios
- Los TCP presenta una distribución etaria similar a los micro-empresarios, no obstante ambos grupos ser significativamente "mayores" que los trabajadores asalariados La composición de la fuerza de trabajo por género entre TCP, microempresarios y asalariados es similar Por rama ocupacional, los TCP presentan una distribución similar a los microempresarios, en donde destaca la importancia de actividades relacionadas con el comer-cio.
- Los TCP son significativamente los que menos afiliación tienen tanto a los Sistemas de Salud como al previsional, en relación tanto a los microempresarios como a los trabajadores por cuenta propia.
- Los TCP presentan una distribución de antigüedad en el trabajo con promedio menor que los microempresarios y variabilidad mayor.
- Los TCP presentan una distribución de ingresos mas equitativa similar (aunque con menor ingreso promedio que la distribución de ingresos de los emplea-dores.
- No existen conceptos establecidos generales para determinar, identificar y distinguir las Pequeñas y Micro empresas y Trabajado-res Cuenta Propia.
- Es necesaria una mejora en los instrumentos para un mejor estudio estadístico.
- Se deben priorizar estos sectores por su relevancia en el empleo y en la distribución del Ingreso.
- Se deben profundizar los estudios que permitan caracterizar la Microempresa y los Trabajado-res por Cuenta Propia.
- Se deben definir las dimensiones del Fomento de estos sectores basados en los principios de Integralidad, oportunidad y continuidad.
- Se deben identificar modelos de intervención para que desde el Estado se apoye el desarrollo del Sector.
El número estos agentes productivos se ha incrementado de manera notable en lo últimos 10 años. Además, éstas se encuentran presentes en todas las actividades productivas del país; están distribuidas en las regiones de una manera proporcional al tamaño de su población; se adaptan con fluidez a las cambiantes condiciones del mercado; muestran un creciente proceso de bancarización y son buenos clientes del sistema financiero; colaboran a generar equidad en el proceso de desarrollo nacional; y se destaca la creciente participación de la mujer en las empresas de menor tamaño.
No obstante lo anterior, la participación es reducida en relación al total de las ventas del país y de las exportaciones. Consecuentemente, los empleos que generan son precarios y mal remunerados. Dado que cerca de la mitad de los microempresarios son informales, se ven severamente limitados en su relación con proveedores y clientes. Muestran un reducido acceso a los instrumentos que permitan su capacitación y al uso de las tecnologías de información y comunicaciones. Su nivel de asociatividad y agremiación es relativamente bajo.
Como quedó, "los gobiernos democráticos han desplegado importantes esfuerzos para fomentar el desarrollo de las empresas de menor tamaño". Entre estos avances se debe destacar: los recursos de fomento productivo se han cuadruplicado respecto a 1990; los distintos programas de las instituciones de fomento han aumentado sensiblemente en cobertura; las medidas adoptadas para facilitar el acceso al crédito han permitido el otorgamiento de mas de 200.000 operaciones de microcrédito; y los programas masivos de reprogramaciones bancarias, tributarias y previsionales adoptados durante el 2001 y el 2002.
Aunque lo realizado es significativo y representa un cambio drástico en comparación con la atención que recibía este sector en los épocas anteriores, existe conciencia que el esfuerzo gubernamental en esta dirección, debe mantenerse e incluso intensificarse.
Finalmente, este informe muestra la necesidad de mejorar la calidad de la información sobre algunas variables que son críticas para alcanzar conclusiones y recomendaciones mas precisas al respecto. Entre ellas, la información sobre el empleo y género en el sector. Para ello, es preciso corregir y adaptar los instrumentos de recolección de información, que permita considerar estas carencias e incorporen la clasificación oficial por tamaño de empresa. A este respecto, se requiere también establecer con claridad cuál es el destino del gasto público agregado en fomento productivo, por región, sector y tamaño de las empresas que participan en los distintos programas.
Notas
[i] Frecuentemente se cita el "Informe de Kenya" realizado por la OIT como el primer documento que oficializa la distinción de este sector bajo la denominación de "Sector Informal". Véase OIT: "Employment, Income and Inequality: A Strategy for Increasing Productive Employment in Kenya". Ginebra, 1972.
[ii] Citado por Denis Sulmont en. "Microempresa y Sectores Populares en América Latina". Taller Permanente sobre la Microempresa-CCFD. Lima. Peru. 1996. En ese mismo artículo se agrega como otra característica "su fácil acceso a mercados competitivos". He decidido no incluirla pues considero que esta dimensión del sector se caracterizaría, al menos hoy, precisamente por su dificultad en acceder a mercados. Adicionalmente, es interesante constatar que Tokman ya en 1981 (Prealc) plantea una caracterización de este sector por medio de la consolidación de los distintos enfoques existentes, considerando para ello dos variables claves, la capacidad de acumulación del sector y su vinculación con el sector moderno o dinámico de la economía, que permite identificar cuatro grades enfoques: autonomía, subordinación, complementariedad y marginalidad. Véase Hidalgo, Luis "Enfoques Conceptuales en Torno de la Economía Popular" Documento de Trabajo PET. 2001
[iii] Desde este enfoque, el rasgo más propio de estas unidades económicas es que actuarían al margen de la ley. La génesis de la microempresa ha tendido a estar estrechamente asociada a la informalidad entendida como ilegalidad, desestructuración y ausencia de una "buena ley". Véase, Márquez y Van Hemelryck Fenomenología y Génesis de un concepto: La Microempresa en América Latina". Sur. Documento de Trabajo Nº 155. Julio de 1996. Santiago.
[iv] Márquez y Van Hemelryck . Op.Cit.
[v] Mideplan. "Fomento de la Pequeña Producción". Santiago de Chile. Julio de 1992.
[vi] http://www.webs.cl/info/256/definicion-de-microempresa/
[vii] INE.
[viii] CASEN 2003.
[ix] Trabajadores por cuenta propia y microempresarios: precariedad que marca diferencia. FOSIS, Gobierno de Chile. Datos en base a encuesta CASEN 2003.
[x] Articulo Crédito y Empleo. Una aproximación a la relación de la Microempresa, el Empleo y el Credito en Chile, por José Andrés Herrera Chavarría.
[xi] El efecto de apalancamiento o Leverage es el más significativo.
[xii] Gillet, Roberto. "El Financiamiento Crediticio a la Microempresa". Revista de Economía & Trabajo en Chile. PET. Santiago de Chile. 1993.
[xiii] Sulmont, Denis. Op.Cit
[xiv] También se han señalado como mecanismos de financiamiento alternativos: el crédito a proveedores, anticipo de clientes y prestamistas. Véase "Crédito Informal: Acceso al Sistema Financiero". OIT. 1993
[xv] Es posible distinguir los financiamientos por fuentes internas (ahorro, venta de activo, etc) y de fuentes externas (crédito, subsidio, etc.).
[xvi] Es importante señalar que el sector microempresarial es uno muy poco sensible a la tasa de interés.
[xvii] Documento de Trabajo PET. (1994).
[xviii] De acuerdo a antecedentes recogidos preliminarmente, la cartera ligada al segmento microempresarial de las instituciones financieras convencionales en América Latina, en la mayoría de los casos, no supera el 10% del total de los activos. Véase Taborga, Miguel y Lucano, Fernando "Tipología de Instituciones Financieras para la Microempresa en Amércia Latina y el Caribe." BID.Washington D.C. EE.UU. 1998.
[xix] Gillet. Op Cit.
[xx] McDonald, Jennifer. "Créditos Incobrables: Un Análisis de los Programas y las Microempresas Morosas". OIT. Santiago de Chile. 1997.
NOTA: NO pude subir los graficos para quien este interezado.
Cambiare los formatos y la subire dentro de estos días.










Graficos
Estimado,
Muy interesante este articulo.
¿Cómo podré tener acceso a los graficos que mencionas?
Gracias.
Saludos,
Bruno